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un estudio sobre adán coprovich

topatumba

topatumba

Ay mi más mimo mío

mi bisvidita te ando

sí toda

así

te tato y topo tumbo y te arpo

y libo y libo tu halo

ah la piel cal de luna de tu trascielo mío que me levitabisma

mi tan todita lumbre

cátame tu evapulpo

sé sed sé sed

sé liana

anuda más

más nudo de musgo de entremuslos de seda que me ceden

tu muy corola mía

oh su rocío

qué limbo

ízala tú mi tumba

así

ya en ti mi tea

toda mi llama tuya

destiérrame

aletea

lava ya emana el alma

te hisopo

               toda mía

ay

               entremuero

                                 vida

me cremas

                         te edenizo. (1)

 

(1) Poema de Oliverio Girondo. Pensamiento y obra (en especial La masmédula, de donde rescatamos estos versos) de fundamental influencia en Coprovich.

nada es viejo bajo el sol: la traducción

nada es viejo bajo el sol: la traducción

Todo proceso de intelección o comunicación es entonces una labor de traducción. En el caso de la poesía, como vimos, el poeta “se traduce” a sí mismo en el mismo acto creador que desemboca en la composición (o recomposición de sí) en un poema; y el lector ejecuta un proceso similar, pues el poema “se lo traduce” a sí mismo (lo recompone), según su horizonte cultural, ideológico y emotivo.
Cuando se trata de trasladar un texto de un idioma a otro, aparece una traducción más, y por ende, la cosa se complica. Se complica, si quieren, mucho más, puesto que el texto literario suele llevar consigo un “algo más” que no se encuentra en los diccionarios. Lo dice el mismo Vattimo:

Hay obras en las que prevalece el mundo: la sonatina de Mozart, la obra de ocasión, alguna novela u obra literaria que nos comunican el sentido de una pertenencia al mundo. Para dormirnos leemos una buena novela policiaca convencional, no, por aburrido, el Ulises. El Ulises es una obra donde prevalece la “tierra” en cuanto fuerza que nos choca y molesta, es algo irritante. Obras clásicas son aquellas que ponen en crisis el mundo habitual haciéndonos sin embargo vivir inmediatamente en otro mundo, son obras que no se limitan a irritarnos sino que también nos “riappaesano”. Sin embargo, en ninguna obra de arte uno u otro elemento pueden faltar del todo, como se ve fácilmente si pensamos en nuestra experiencia, pero también en el evento del discurso como tal: para decir algo se debe al mismo tiempo respetar la gramática y la sintaxis, y al mismo tiempo presentar algo no previsto en los manuales, en los diccionarios, en las enciclopedias. (1)

Parecía que era suficiente logro encontrar la transformación adecuada de una lengua a otra, cuando el sistema lingüístico básico (dicho de otro modo, la gramática) de cada lengua no es solamente un instrumento reproductor para la expresión material de las ideas, sino que más bien es en sí mismo el modelador de las ideas, el programa y la guía de la actividad mental del individuo, de su análisis de las impresiones, de su síntesis, de su almacén conceptual (Whorf, 1956); cuando nos encontramos con ese “algo no previsto” que nos desbarata (o “abarata”) la traducción.
En realidad la traslación de un idioma a otro tiene problemas endémicos de difícil solución. Uno de los más importantes es lo referente a la función expresiva de los sinónimos, como estudió Humboldt, por ejemplo; y como ya señalaba Diderot en sus Lettre sur les sourds et les muets:
Por tanto, en los términos sinónimos en muchas lenguas, se dan representaciones diversas de un mismo objeto, y esta propiedad de la palabra remite especialmente al hecho de que cada lengua incorpora una perspectiva específica del mundo.
De una forma más graciosa y coloquial lo explica Lévi-Strauss:
 
Desde el momento en que el inglés y el francés atribuyen valores heterogéneos al nombre del mismo alimento, la posición semántica del término ya no es absolutamente la misma. Para mí, que hablé exclusivamente inglés durante ciertos períodos de mi vida, sin ser por eso bilingüe, fromage y cheese quieren decir lo mismo, pero con matices diferentes: fromage evoca cierto peso, una materia untuosa y poco friable, un sabor espeso. Es una palabra especialmente apta para designar lo que llaman los queseros “masas gordas”, mientras que cheese, más ligero, fresco, un poco ácido y esquivándose bajo los dientes, me hace strausspensar inmediatamente en el queso fresco. El “queso arquetípico” no es, por tanto, el mismo, para mí, según pienso en francés o en inglés. (2)

No vamos a explayarnos más con el problema de la sinonimia, pues podríamos poner infinidad de ejemplos y autores. Apuntemos que, además de la dificultad de la traducción idiomática, la función expresiva de los sinónimos se da, aun sin darnos cuenta, dentro de una misma lengua. Generalmente no es casual que utilicemos, en una circunstancia dada, tal o cual sinónimo de un mismo concepto. Al menos  no debería ser casual en la creación literaria (recordemos la “búsqueda de las palabras” del poema de Maïakovski); menos aún, por economía y encrespamiento, en la creación poética. Por ejemplo, decía Borges que él en ocasiones hubiera escrito “azulino” en vez de “azul”, pero que “azulino”, al contrario que su sinónimo “azul”, no se usaba de forma corriente y crearía en el lector una sorpresa que a él no le interesaba. (3)
 Es por todo esto que lo primero que uno se pregunta es cuánto ha puesto el traductor de sí mismo en la traducción que leemos. Por eso, como mal menor, o mayor mal, en poesía los traductores suelen ser poetas. El epónimo de esta preocupación fue el famoso caso de R. Tagore, que sólo permitió ser traducido por Zenobia Camprubí, y ayudada por J. R. Jiménez.
Puestos en éstas, y ya que hemos citado a Borges, diremos que éste tradujo el Canto a  mí mismo de Whitman. Casualmente también en Buenos Aires, León Felipe publicó su propia traducción en 1941. Borges, muy indignado con éste, le atacó sin ambages, acusándole de manipulador del texto original, de aleatorio y de ignorante del inglés. Entonces León Felipe le replica con un texto que siempre agradó a Coprovich, más partidario de Felipe que de Borges; y que reproducimos a continuación:

LA CALUMNIA
¿Y si yo me llamase Walt Whitman? A este viejo poeta americano de la Democracia le he justificado yo, le he prologado, le he traducido, le he falsificado y le he contradicho. Sí, le he contradicho ¿y qué? ¿No se ha contradicho él también? El hombre es el que se contradice y el que no sabe traducirse a sí mismo. El hombre “es indomable e intraducible”. Alguien (4) me ha insultado porque no sé traducir. Y me ha llamado calumniador. Y acaso yo no sea más que un calumniador de mí mismo. Después de tanto empeñarme por ser sincero conmigo y con los demás, en la mesa del psicoanálisis, en el confesionario, en la taberna, en el banquillo, delante del juez, en el cubo del pozo y en mis propios poemas, es posible que yo no haya hecho más que calumniarme a mí mismo. Y siempre me moriré preguntando: ¿Quién soy yo? Sí. ¿Quién soy yo? ¿Y quién eres tú? (...)
No sé quién soy ni de quién hablo muchas veces, ni a quién calumnio cuando estoy borracho, como no sea al hombre.
Pero ya hay profesores sagaces de la palabra y del espíritu; eruditos y psiquiatras que saben muy bien de dónde viene el poeta, a dónde va y qué es lo que quiere decir. ¡Oh, sabios honorables, vigilantes y beneméritos! Gracias a vosotros, el poeta podrá morirse ya tranquilamente. Vosotros cuidaréis de descifrar y de explicar su testamento.(...)
Lo que hago con el libro de Jonás y con el libro de Job, lo hago también con el de Whitman si se le antoja al Viento. Cambio los versículos y los hago míos porque estoy en un terreno mostrenco, en un prado comunal, sobre la verde yerba del mundo, upon leaves of grass. (5)


(1)  Gianni Vattimo, "Experiencia estética y nihilismo", cfr. en La alegría de los naufragios. Revista de Poesía, números 7 y 8, año 2003.
(2) Claude Lévi-Strauss, Anthropologie structurale, Plon, París, 1958, pág. 106.
(3) Lo dijo en la entrevista en RTVE del programa A fondo. Ya sorprende que a Borges le importe algo de tipo popularista, pero además habría que señalar otras actitudes. Coprovich, por ejemplo, estaba más interesado en sorprender o “poner en guardia” al lector (valiéndose de cultismos y otros procedimientos), precisamente para sacarle de una lectura tan cómoda que llegue a somnolencia (sic). Ciertas palabras eran para él “semafóricas”, expresión utilizada por Mallarmé para hablar de cómo los adjetivos pueden ser mejores conductores del sentido: hay adjetivos que, en su lectura, no restan protagonismo al objeto que adjetivan, y otros que lo eclipsan totalmente (p. ej. cielo oscuro vs cielo aterciopelado).
(4) Borges, claro.
(5) León Felipe, Ganarás la luz, Cátedra, Madrid, 1982, pág. 118.


fonemoramas

fonemoramas

Si canto soy un cantueso

Si leo soy un león

Si emano soy una mano

Si amo soy un amasijo

Si lucho soy un serrucho

Si como soy como soy

Sí río soy un río de risa

Si duermo enfermo de dormir

Si fumo me fumo hasta el humo

Si hablo me escucha el diablo

Si miento invento una verdad

Si me hundo me Carlos Edmundo (1)


(1) Poema de Carlos Edmundo de Ory. París, 1963.

antisalmo 20

antisalmo 20

1. Niños,

    cuando seáis mayores no vayáis a la guerra.

2. Como cuando hacíais novillos,

    cuando os llamen a la guerra las trompetas.

3. Niños, si no vais a la guerra cuando seais mayores

    ganaréis la guerra.

4. Como cuando hacíais novillos

    cuando os llamen a la guerra las trompetas.

5. La luna está arriba,

    debajo.

Un poco más sin poesía al antisalmo 20

Niños, descainizaos con paciencia. Alabad a Dalila, la más ilustre peluquera de la historia. Leed las Bucólicas. No cortéis las alas de las moscas. No atéis botes a los rabos de los perros. Alabad al que trepa a las palmeras para colectar los dátiles, al que ordeña, al que barre la puerta de la escuela, al maestro. Bebed la vida descainizada con leche. (1)

(1) Poema de Francisco Pino. Son muchos los poemas de Pino que podrían aparecer aquí, pues ya hablaremos de la inmensa influencia que ejerció para Coprovich el grueso de su producción, pero hemos rescatado este poema-antisalmo por alusión en mito e ilusión de la alquimia.

cuestiones de semiótica

cuestiones de semiótica

Plantearemos unas cuestiones básicas de la lingüística, que sirvan meramente para la comprensión de la complejidad con que la poesía tiene que vérselas en su base: semiótica, sintáctica, semántica, pragmática, filosofía del lenguaje...

dupond

Entendamos para empezar que la lengua es un sistema de signos. La lengua no es  más que una realidad abstracta constituida por un conjunto de elementos y un conjunto de reglas para combinar esos elementos. Por otro lado, esa realidad abstracta que es la lengua sólo se nos hace presente a través del habla, de un conjunto de acciones individuales y concretas, localizadas espacio-temporalmente, que incluimos en el comportamiento lingüístico verbal de individuos pertenecientes a una comunidad lingüística. Esta dualidad, tan conocida, se puede generalizar y concretar al mismo tiempo en la propia noción de signo. Independientemente de la noción de signo que se prefiera, resulta evidente que se puede distinguir en tal realidad un aspecto concreto, el de la utilización efectiva por parte de un emisor de ese signo, utilización única aunque repetible; y por otro lado, un componente abstracto, el del conjunto de rasgos comunes a las diversas utilizaciones de un mismo signo. Esa realidad concreta de un signo, resultado de la acción de un usuario, ha sido denominada de diferentes maneras. Siguiendo una terminología ampliamente utilizada en filosofía del lenguaje, vamos a denominar ejemplar o muestra de un signo, o prolatum, a cada uno de los resultados de la utilización de un signo, a cada una de esas realidades físicas que son el residuo perceptible de tal uso. En el caso del lenguaje humano, tales ejemplares son primariamente acontecimientos físicos consistentes en la emisión de determinadas ondas provocadas por la expulsión de aire a través de las cuerdas vocálicas y la cavidad bucal de individuos, que impresionan los órganos perceptores de otros individuos. Esa realidad concreta es la realidad primaria del lenguaje humano y sólo a través de ella es posible acceder a realidades subyacentes de carácter más abstracto. Tirando de este hilo llegamos a su componente "mágico", cuando lo abstracto se independiza, como se independiza el sentido que ya no necesita referencia, es decir, la poesía pura. (1)

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Por otro lado están las características no individuales de los signos, las características comunes que hacen a diversas muestras ejemplares particulares de un mismo signo. El signo, considerado desde este punto de vista no concreto, sino abstracto, es un tipo, una realidad que no es identificable con ningún acontecimiento físico concreto, sino que es común a muchos de ellos. Es el signo en cuanto tipo, en cuanto realidad abstracta que es componente o elemento del sistema que constituye la lengua. De la misma forma que la lengua es una realidad abstracta, así lo son también sus elementos, los signos-tipo. Obsérvese a este respecto los trabajos dadaístas, los balbuceos futuristas, etc. y todo arte primitivista, brut art. Además, las relaciones que se dan entre los ejemplares de una secuencia de signos son relaciones concretas que encarnan y remiten a relaciones existentes entre los correspondientes signos-tipo.

Constituye un problema de lingüística el aislamiento y la identificación de los signos-tipo componentes de una lengua, y constituye también un problema, pero diferente, la explicación de la relación de esas realidades abstractas con realidades físicas, fonéticas, concretas. Desde el punto de vista de estas cuestiones habría que leer la poesía concreta, los juegos letristas, etc.

 

(1) Profundizaremos un poco más en el artículo wittgesnteando.

novela posmoderna

novela posmoderna

¿Es la poesía una gangrena en la prosa que la desguaza y esparce en torno a un epicentro que no se ve?

Fernández Mallo.

Sin bien, a nuestro juicio, tal como venimos argumentando, Fernández Mallo se equivoca al considerar que el Posmodernismo (1) no ha puesto sus semillas en la poesía, hay que reconocer que no ha sido con la misma fecundidad que podemos encontrar en narrativa. Sólo hay pensar que dos de los mayores monumentos de la novelesca tienen ya tintes posmodernos: pienso en la segunda parte de El Quijote y en el Finnegans Wake. Y la recursividad se encuentra de La Biblia a La historia interminable, en la escritura laberíntica de un Borges o en el ars combinatoria. Quizás sea de interés señalar que en la biblioteca de Coprovich se encontraron algunos libros sobre el rótulo "Novelas posmodernas". He aquí una relación de esos títulos:

  • Ejercicios de estilo de Raymond Queneau. Señalemos el interés que esta obra puede suscitar en todo aspirante a escritor pues, como bien reza el título, se basa en un auténtico ejercicio de estilos literarios: una breve anécdota es contada de 99 formas diferentes (entre las que se encuentra el lipograma, por ejemplo, que tanta popularidad ha dado a Pérec y su disaparition).
  • El gabinete de un aficionado de George Pérec. Sobre todo el planteamiento es recursivo: el cuadro dentro del cuadro.
  • Paisajes después de la batalla de Juan Goytisolo.
  • Los cantos de Maldoror de Lautréamont. No sabemos por qué.
  • España, aparta de mí estos premios de Fernando Iwasaki. Autorreferencialidad, ironía, un mismo texto "retocado" al estilo OuLiPo, etcétera.
  • Rayuela de Julio Cortázar. Una de las novelas más importantes e influyentes de la literatura planteaba ya dos líneas de lectura posibles. Famosa fue también la colección "Elige tu propia aventura".
  • Fantomas contra los vampiros multinacionales del mismo autor. Uno de los ejemplos clásicos de unión entre literatura y cómic (indistición entre "arte mayor y arte menor" característicos de la posmodernidad). Algo así hizo Jodorowsky. Laura Esquivel por su parte, si no recuerdo mal, fue la primera escritora (que yo conozca) que adjuntaba un cd de música a una novela donde se escucha esa misma música.
  • Diccionario jázaro de Pávic. Todo diccionario es un escrito rizomático, y esta obra sigue esa pauta como ninguna.
  • La saga / fuga de J. B. de Torrente Ballester.
  • Q y 54 de Wu Ming. Este ejemplo de escritura colectiva es muy demostrativo. También su aventura con el pseudónimo abierto Blissett.
  • El castillo de los destinos cruzados de Italo Calvino.
  • Dublinescas de Enrique Vila-Matas.
  • La Colmena de Camilo José Cela. Ejemplo clásico de protagonista colectivo.
  • Libro de desasosiego de Fernando Pessoa. Encontrado sobre la cama de matrimonio de Coprovich.

 

(1) Para un sentimental vídeo presentación del Posmodernismo pincha aquí.

el mito y la ilusión de la alquimia

el mito y la ilusión de la alquimia

Un breve texto, la Tabula smaragdina, tuvo importancia incalculable en la historia del pensamiento científico y filosófico occidental (1). La alquimia es, acaso, de las ciencias "mágicas", aquella sobre la que más intensamente se acumulan las sombras y sobre la que más difícil resulta encontrar explicaciones satisfactorias. El elixir y la "piedra filosofal" representaron el fin último de infinitas generaciones de investigadores, sabios e ilusos, y ello más allá de las fronteras del Medievo. Todavía hoy, entre los ocultistas siguen insistiendo los epígonos de Nicolás Flamel o de Calandrino, mientras un libro inquieto e inquietante de Elémire Zolla parece señalar un camino y Jacques Bergier recuerda que las pesquisas de los científicos modernos han "revalorado" muchas antiguas "ilusiones".

Una de éstas tal vez sea el "elixir" o la "fuente" de la eterna juventud, tema muy relacionado con la alquimia muy estrechamente (la trasmutación, la resurrección, el comienzo de un nuevo ciclo). Lo encontramos en nuestros textos y más aún en la iconografía: basta pensar en un ejemplo célebre, los frescos del castillo de la Manta. Para este tema, a nivel folklórico, cf. G. Cocchiara, "La Fontana della Vita", Echi del simbolismo acquatico nella novellistica popolare, en idem, Il paese di Cuccagna, Turín, 1956, pp. 126-158.

tabla

1. Lo verdadero sin mentira es cierto y muy cierto. Lo que está abajo es como si estuviera arriba y lo que está arriba es como si estuviera abajo, (2) para cumplir los milagros de una sola cosa.

2. Así como todas las cosas fueron creadas de una cosa sola, por la meditación de uno solo, todas las cosas nacieron de esta cosa única por adaptación.

3. Su padre es el sol y su madre es la luna. El viento lo llevó en su propio vientre y su señorío es la tierra.

4. Es el padre de toda la armonía del mundo.

5. Es completa su virtud cuando se convierte en tierra.

6. Separarás con esmero y habilidad la tierra del fuego, lo sutil de lo denso.

7. Sube de la tierra al cielo, vuelve a bajar a la tierra y adquiere la fuerza de lo superior y lo inferior. Así poseerás la gloria del mundo entero; toda oscuridad se alejará de ti.

8. Ésta es la virtud fuente de toda virtud porque domina toda cosa sutil y prevalece sobre todo lo sólido.

9. El microcosmos se crea de este modo a imagen del macrocosmos.

10. Por esta razón y de este modo se obtienen resultados maravillosos.

11. Y porque poseo las tres partes de la sabiduría del mundo fui llamado Hermes tres veces grande. (3)

12. Lo que he dicho de la operación del sol ha terminado. (4)

alquimia

En la cima de esta montaña hay una fuente, que tiene el olor y el sabor de todas las clases de especias, y cada hora cambia de olor y sabor, y quienquiera que beba tres veces en ayunas, queda curado de cualquier enfermedad que sufra, y los habitantes de los alrededores, que beben en ella con frecuencia, jamás han padecido enfermedad alguna, y siempre, mientras ha durado su vida, han tenido juvenil aspecto. Yo bebí tres o cuatro veces y todavía me parece sentirme mejor; y dicen que esta fuente viene del paraíso, tanta es su virtud. Algunos la llaman la fuente de la juventud, porque los que acostumbran beber en ella siempre parecen jóvenes. (5)

 

(1) Y para los poetas. Recordemos, por supuesto, su impronta en J. E. Cirlot.

(2) Francisco Pino ha usado también las palabras "la luna está arriba, / debajo" como motivo repetido, casi como conjuro mágico, en sus Antisalmos.

(3) Hermes Trimegisto. Ver hilo hermético. hermes

(4) Tabla de Esmeralda, cit. en T. Burckhardt, L’alchimia, trad. it., Turín, 1961 pp. 168-169. (Hay traducción castellana de este libro y diferentes eds. de la Tabula smaragdina.)

(5) I viaggi di Giovanni da Mandavilla, en toscano antiguo, a c. de F. Zambrini, Bolonia, 1968, II, pp. 37-38. (De El libro de las maravillas de Juan de Mandavilla hay trad. cast. del s. XVI, reed. modernamente, a c. de J. E. Martínez Ferrando, Madrid, 1958).

¿de quién es el traje?

¿de quién es el traje?

 

(1) Poema visual de mail-art de Rafael de Cózar.